LA MARIPOSA MENTIROSA

miércoles, 4 de mayo de 2005

Un día de marzo, una pequeña mariposa llamada Rosa vio por primera vez la luz. Se sentía libre y feliz de vivir en el cuerpo que le había tocado, y sobre todo por tener esas alas tan maravillosas y llenas de lindos colores.

Todas las demás mariposas sentían envidia de ella, porque sus colores deslumbraban y relucían ante los rayos del sol.
Lo único que no le hacía ser una gran mariposa, era que de vez en cuando se le escapaba una leve mentira.
A su amiga Ana la rana le dijo:
-Ana, ¿sabes qué?
-Dime Rosa
-Pues mira he aprendido a ladrar como un perro
-¡¡¿SÍ?¡¡-dijo Ana muy sorprendida.
-Si es cierto, pero ahora mismo no puedo hacerlo porque estoy ronca-Ana carraspeó.

La inocente rana se creyó todo lo que su amiga le decía. Se lo creyó hasta tal punto que fue comunicándolo por toda la selva.
Las mentiras de Rosa fueron creciendo cada vez más, y más, y la gente fue quedándose hipnotizada por tales.
A los peces les contó que vio a dos hipopótamos volando, y que a una serpiente le salieron pies.
Todos quedaban un poco extrañados, pero como la mariposa era tan noble y tan buena, se creían todo.
El problema llegó más tarde, cuando ella se dio cuenta de que al mentir sus maravillosos colores iban desapareciendo y la pobre se estaba quedando de color gris.
Un hada madrina, en forma de pájaro se posó ante ella:
-Hola Rosa, soy tu hada madrina, vengo para que sepas que estas cometiendo muchos errores.
-¿Pero qué errores cometo?, solo pintó la realidad a mi gusto, porque si no es todo un poco aburrido.
-Pues ese es el problema Rosita, no pues hacer creer a la gente cosas que no son, porque los estás confundiendo y llegan a pensar que algo malo les puede pasar a ellos, que la naturaleza esta cambiando.
-Joo... pero si es que...
-Es que nada Rosita, me gustaría que todo volviera a la normalidad, es más sabes que estás pagando por ello y si no mírate.

Y el hada desapareció envuelta en polvos mágicos. Rosa estuvo muy triste todo el día, al final se armó de valor y decidió contarle a todos los que habían caído en sus trampas la verdad.
Después de ir uno por uno contándole todo lo ocurrido, ella misma observo como los colores volvían a sus grandes alas.
Rosita llegó a la conclusión de que la humildad de las personas es muy importante y de que por muchos errores que se hayan cometido se puede empezar desde cero, ya que de los errores se aprende.


Patricia


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